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Tratamiento de agua para piscinas - Medio Ambiente

Durante el periodo de verano se incrementa la temporada de baño con mayor afluencia de personas en las instalaciones acuáticas; preparadas para uso lúdico, turístico o bien deportivo. En España existen, según la revista Consumer, alrededor de 580.000 piscinas, de las cuales 10.300 son de uso colectivo-deportivo. Esto puede suponer un gran consumo de agua y un gran problema medioambiental.

Si el agua no esta bien tratada pueden llegar a ocasionar algunos de los siguientes problemas sanitarios; aparición de agentes patógenos, transmisión de enfermedades, o en algunos casos, dichos problemas de salud pública pueden surgir del propio tratamiento de la piscina.

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Un buen tratamiento de agua aporta un efecto capaz de destruir de forma inminente los microorganismos que puedan originarse o introducirse en el vaso de la piscina, es obligatorio que exista un agente antioxidante que sea capaz de acabar con toda materia orgánica en el interior del agua originada por un ambiente externo ; vegetación en piscinas exteriores, bien por los propios bañistas; sudor, orina, bronceadores, cremas, etc. Todo este tratamiento debe completarse mediante un buen sistema de filtración para matar cualquier partícula de mayor tamaño, todo esto se puede mejorar mediante el sistema de agentes floculantes que faciliten el agrupamiento de las partículas para que de esta forma puedan ser eliminadas con mayor facilidad.

En los sistemas de filtración actualmente prevalece el cloro. Este tipo de tratamiento de agua tiene el inconveniente de la aparición de compuestos organoclorados, como las cloraminass, este compuestos son los que los solemos relacionar con los típicos olores a piscinas con efectos no muy saludables para los bañistas.

En estos compuestos presentes también están aquellos agentes estabilizantes utilizados en el cloro comercial; ácido isocianúrico, en según que tipo de concentraciones puede ser perjudicial para la salud, es por ello, los distintos reglamentos técnicos y sanitrarios de cada provincia exigen una renovación diaria del vaso de la piscina entorno a un 5 % del volumen total de la misma, cantidad que según comunidades puede ser aún mayor. Teniendo en cuenta el número de piscina nombrado anteriormente y deducimos un volumen medio de 200 metros cúbicos para cada una de ellas, obtenemos el resultado desorbitado de 116 metros cúbicos, de los cuales es necesario renovar un 5 % diario, es decir 5,8 millones de metros cúbicos de agua cada día, equivale a 5.800 millones de litros diarios.

Según los datos oficiales del Foro Mundial del Agua, promovido por la organización Mundial de la Salud, una persona necesita para sobrevivir alrededor de 50 litros al día empleados en beber, cocinar, lavar y ducharse, se puede comprobar que el agua consumida en España cada día para el mantenimiento de las piscinas podría servir para que 116 millones de personas que utilizaran esta misma agua para sus tareas cotidianas de subsistencia. Es interesante si consideramos que 1.100 millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a esta cantidad necesaria para el consumo en unas condiciones normales. Según estos cálculos, el agua empleada en la renovación de las piscinas en nuestro país sería suficiente para satisfacer el consumo del 10,50 % de la población mundial realmente necesitada.

El consumo medio por habitante español es sustancialmente superior al mencionado anterior mente 50 litros y ronda según datos del CES, los 164 litros por día. Por tanto los 5.800 millones de litros diarios que deben emplearse en renovar el agua de las piscinas podrían satisfacer la demanda de consumos de 35 millones de españoles cada día, es decir, prácticamente la totalidad de la población española.

No tan solo la renovación del agua de las piscinas implica un claro desaprovechamiento de los recursos hidráulicos. En piscinas de uso colectivo los diferentes reglamentos técnico-sanitarios establecen que una temperatura del agua del baño entre los 27º, datos que pueden variar dependiendo de la zona geográfica de cada comunidad. Debido a estos factores es necesario calentar un gran volumen de agua, generando así un gran consumo eléctrico diario para conseguir este objetivo, consiguiendo de esta forma una emisión elevada de CO 2 a la atmósfera.

Debido a todo lo mencionado anteriormente y teniendo muy en cuenta el disfrute y la aceptación de todo tipo de instalación acuática, se debe considerar otro enfoque diferente a los actuales sistemas de filtración de piscinas. En primer lugar, el ser obligatorio a renovar el 5 % de la totalidad del agua de las piscinas públicas en las comunidades autónomas, con un mantenimiento del agua tradicional con el cloro esta renovación es mayor o menor es completamente necesaria, resulta ilógico que esta imposición sea del tipo de tratamiento, filtro características o afluencia de la piscina. Una piscina bien tratada necesita una menor dilución del agua del vaso, en la actualidad existen una serie de tratamientos complementarios o incluso alternativos a la típica cloración tradicional, que permiten reducir el consumo del cloro considerablemente y el aporte del agua.